LO QUE NO SOÑÉ

Siempre soñamos con una felicidad duradera. Soñamos con ser felices para siempre. Pero lograrlo no es nada fácil, mucho menos cuando ya hay una vida escrita para nosotros.

Seguir un guion cuyo autor no sabemos conocer, pelear por algo que no amamos, darlo todo por quien no recordamos, superar un doloroso pasado y tener el valor de intentar ser feliz, eso es justo lo que nadie soñamos hacer.

lo que no soñé

Una historia un poco disparatada pero muy hermosa. Trata de una chica que de pronto se ve arrastrada a la loca fantasía del chico guapo que conoce en su viaje de graduación.

Pero ese viaje no es precisamente para que Nadia logre tener un amor de verano, y Melissa lo ignora. Ella no sabe que en realidad está siendo arrastrada a una vida que no recuerda, que olvidó quizá porque era demasiado doloroso afrontarlo.

Pero uno no puede hacerse de la vista gorda todo el tiempo, mucho menos cuando el peligro acecha. Melissa logra recordar todo y, consciente ahora de todo lo mal que están las cosas, decide salir huyendo. Sin atender a los gritos de su corazón que le piden estar con su verdadera familia.

Una vez afuera de todo ella logra ver las cosas con claridad, y puede recuperar la confianza en su criterio para tomar una nueva decisión, una que trastorna su vida de la mejor manera, permitiéndole tener un final feliz.

La personalidad de esta chica es perfecta, o al menos para mí. Aunque es bastante egoísta, es una gran persona. Inconscientemente se está protegiendo, sabe que no debe amar a los que dicen amarla, pero ya los ama de todo corazón y pelea contra ella misma en ese vórtice de sentimientos que carga.

Melissa (al principio, pues luego descubre que su nombre es Mireya) no se rinde, y aunque se proclama demasiado cobarde como para superar lo que le ha pasado, una vez que respira de nuevo vuelve con todo a pelear por lo que es suyo. Me encanta.

Algunas de mis frases favoritas de esta historia son:

¿Alguna vez han oído la frase “Cuidado con lo que deseas”? Yo debía no haber pensado en Alex, pues, como si invocara al diablo, éste mismo se apareció frente a mí.

No quería saber nada. Solo quería volver a dormir para poder despertar de esta horrible pesadilla.

De hecho eres tan valiente que te vuelves estúpidamente intrépida, eso es lo que nos tiene justo donde estamos.

Cerré los ojos esperando me ayudase a poner orden en mi cabeza. Pero, aunque aún sentía que todo era un sueño que desaparecería en cualquier momento, la pesadilla era mi realidad.

Ambos sonreímos. Fue una extraña escena. Una escena que probablemente no se repetiría jamás.

Puede que me sintiera un poco culpable por su pesar, pero él no hacía más que crisparme los nervios, yo tenía que defenderme de alguna forma.

Si molestas al gato que no te sorprenda el zarpazo.

Lamentablemente yo no era de las personas que piensan que algo vale la pena el dolor. Para mí, si dolía, lo evitaba, aún si eso significaba perder lo más preciado en la vida. Yo era de las que prefieren no tener nada que perder algo. Prefiero no tener al hombre que amo y a mi hija conmigo si debo soportar tanto desconcierto y tanta confusión.

 Esa casa era asfixiante todo el tiempo, pero cuando estaba en la cocina me sentía un poco normal. Podía ser yo, tan señora de la casa, o tan hija del mayordomo, o tan Melissa como quisiera.

Salí del despacho abrazando un alma hecha pedazos, intentando que no se me fuera de las manos ningún pedacito de los que había alcanzado a rescatar de mi despedazado corazón.

No es suficiente… nunca lo será… deberá tomar toda una vida de sufrimiento arrebatarle la vida a alguien.

Ella solo es una consecuencia en la cadena de consecuencias que arruinaron mi vida.

El camino fue largo y no hacía falta medirlo. Necesitaba distancia y cada metro lejos de esa casa me hacía sentir un poco más segura, aunque demasiado poco voy a decir.

Te han pasado tantas cosas malas muñequita, que no me sorprende lo rota que te encuentras.

Supuse que aprenderíamos a vivir el uno con el otro a pesar de lo mucho que hubiésemos cambiado pues, después de todo, pesaba más el amor que nos teníamos que lo que pudiese haber sucedido en el pasado.

Alguien debe cocinar en lo que aprendemos a vivir sin alimento.

Yo fui cobarde para soñar y débil para alcanzar los pocos sueños que lograron escapar. Yo siempre tuve lo que nunca soñé y nunca creí merecerlo, pero de ahora en adelante lucharé para retenerlo, porque es mío y me hace muy feliz.

Y esta es una historia que me gusta mucho y se presta a las conspiraciones de Jaz, de el fantasma en mi tintero. Ella ve moros con tranchetes en todas mis intenciones, creo que esa es una de las mil razones que me hacen amarla. Los invito a leer mi historia y a amarla. Besos hermosuras.

pd. Les dejé el enlace a la historia en mi hermosa portada que diseñé yo misma (porque para mí, diseñar significa ponerle letras a una imagen jeje)

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